Esto
no pretende ser un artículo con rigor académico así que me excuso de antemano
por las eventuales (severas) omisiones que pueda cometer con el objetivo de
simplificar el análisis.
No
entiendo porqué reaccionó como lo hizo. Podría
haber respondido montones de cosas, sin ponerse en un lugar tan complicado. La
periodista no iba a repreguntar.
Podría
haber dicho que muchas veces, la inflación es un fenómeno asociado a economías
de alto crecimiento, un caso es el de Corea del Sur como se muestra en el
gráfico 1. En el mismo, si se elige como fecha de inicio a 1966 y luego se aprieta "refresh" queda ilustrada la serie histórica desde 1966 a la fecha para el
índice de precios al consumidor de dicho país. Corea del Sur es un ejemplo de
un proceso exitoso de crecimiento que en sus inicios convivió con alta
inflación, pero también debe decirse que eventualmente logró controlarla -lo
que permite que el crecimiento sea sostenible en el tiempo. Hasta aquí podría
haber llegado el Ministro. Me permito agregar en este texto que hasta el
momento no hay evidencias sólidas que sugieran que el caso de Corea del Sur sea
extrapolable en su totalidad al proceso que está experimentando la Argentina. Creo
(digo “creo” porque las palabras vertidas en este texto son meras hipótesis, no
son resultado de un estudio científico, como ya aclaré anteriormente) que la
inflación en la Argentina
no es un fenómeno atribuible pura y exclusivamente al crecimiento (esto queda
en evidencia en que se ha mantenido alta –aunque un tanto morigerada, lo cual
permite descartar el fenómeno de espiralización- incluso en los años en que se
ha desacelerado la economía); hay sin dudas otros factores igual o más
importantes. Sin embargo, repito a riesgo de ser reiterativo, esto no es un
estudio académico ni pretende serlo. Es obvio que el Ministro no tenía
necesidad de hacer tantas aclaraciones. Quien escribe las hace para “abrir el
paraguas” ante posibles –y pertinentes- objeciones. Bastaba con que planteara
la posibilidad que Argentina esté experimentando un fenómeno de inflación
elevada dadas las altas tasas de crecimiento de la última década.
-Gráfico 1-
Source: tradingeconomics.com
Podría
haber hablado de inflexibilidad de precios a la baja, podría haber hablado de
algunos núcleos y sectores con poder de mercado para la fijación de precios y
sostenimiento de margenes de negocio supranormales, podría haber hablado de los
planes (que aún no se sabe bien en qué instancia de desarrollo se encuentran)
para construir un nuevo índice de precios al consumidor, podría haberse
concentrado más en la idea que ninguna de las consultoras privadas tiene las
herramientas necesarias para realizar un relevamiento serio de precios de
bienes y servicios para conformar una canasta representativa, contrastable
consigo misma en períodos anteriores y posteriores.
Podría
haber hablado de cómo en algunos países (incluso países desarrollados, uno de
ellos: Estados Unidos) las métricas de nivel de precios al consumidor, más
específicamente para el cómputo de la inflación núcleo, se excluyen bienes
cuyos precios se consideran no sistémicos y de alta volatilidad (los precios de
alimentos y la energía por ejemplo), haciendo que –de acuerdo a sus críticos-
sus índices de inflación posean un sesgo hacia abajo (lo cual no necesariamente
implica que estén subestimados puesto a que la definición científica por la
cual se excluyen ciertos bienes puede estar fundamentada con un cuerpo teórico.
No obstante, cabe destacar que existe polémica al respecto). En los gráficos 2
y 3 puede observarse este punto. Si se toman datos desde enero de 2000 a la fecha (realizando el mismo procedimiento que en el gráfico 1 respecto a selección de fecha de origen, año 2000 en este caso, y presionando "refresh") para ver la
inflación anual y la inflación núcleo (aquella que no incluye la influencia de
los bienes citados). Puede observarse que la inflación núcleo es siempre menor
y cuando se compara la evolución de los respectivos índices punta contra punta
hay poco más de 10 puntos porcentuales de brecha en el acumulado.
-Gráfico 2: Tasa de inflación de EEUU, Enero de
2000-Abril de 2013-
Source: tradingeconomics.com
-Gráfico 3: Inflación Núcleo EEUU, Enero de
2000-Abril de 2013-
Source: tradingeconomics.com
Podría
haber dicho que el gobierno es consciente de la desconfianza bastante
generalizada que sufren las mediciones del INDEC, fundamentalmente las del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Podría
haber dicho esto aún defendiendo las mediciones, pero aclarando que de nada
sirven si los agentes económicos no las utilizan para la toma de decisiones. A
esto, podría haber agregado que con el nuevo IPC federal que se supone que
están elaborando pretenden cambiar esta situación.
Podría
haber dicho que independientemente de cuál sea el nivel de precios y su
variación interanual (inflación), en la Argentina gran parte de los salarios se
determinan en paritarias libres que han resultado en incrementos salariales que
suelen superar el 20% anual. Podría haber dicho que los incrementos en
jubilaciones y pensiones han superado ampliamente la variación anual del IPC
oficial. Podría haberse concentrado en que las políticas que han logrado
composición (para quienes nunca tuvieron o no lo tenían hace tiempo) y
recomposición de los salarios de los trabajadores hacen que según estudios
internacionales, los indicadores y logros socioeconómicos en la Argentina de la última
década hayan sido de los que más mejoraron en la región, estudios de organismos
dependientes de ONU por ejemplo. A fin de cuentas, esto último tiene mucha más
relevancia para quien quiere hacer un parangón de la posible trayectoria de la
economía griega en una eventual salida del Euro, restructuración de la deuda,
etc. De esto iba el documental para el que estaban entrevistando al Ministro en
teoría después de todo.
Podría
escribir mucho más, pero esto es una nota de opinión, no merece la pena
extenderse demasiado y cuanto más uno escribe, más se aburre el lector y mayor
es el riesgo de incurrir en errores y omisiones producto de la necesidad de
simplificar para abarcar un público más amplio.
Habiendo
dicho todo esto no habría mentido, son cuestiones que desempeñan un importante
rol para explicar la dinámica de la inflación en la Argentina. Es
innegable que la inflación existe, que es un problema y que lamentablemente aún
no se ha logrado corregir (existe polémica entre los más detractores de si
siquiera se ha intentado hacerlo). Es por eso que sorprende la escasa
verborragia del Ministro de Economía al habérsele preguntado algo así...
Me
parece importante verter una pequeña reflexión sobre la inflación, la
fiabilidad de mediciones y otras yerbas para dejar claro mi posicionamiento al
respecto. Ya lo hice en una nota anterior sin embargo. Es claro que es importante
tener mediciones fiables de los estadísticos. Se necesita para diseñar buenas
políticas públicas y para que terceros puedan auditarlas y otros continuarlas.
Se necesita hacerlo para que los académicos puedan analizar los problemas de
nuestra economía por ejemplo y pensar en soluciones de corto, mediano y largo
plazo que sean eficientes. No se puede responder: “tenemos un plan (secreto)
correcto”, y no sólo por una cuestión de transparencia de los actos de gobierno
sino porque –además- ningún gobierno dura para siempre, y el que siga tiene que
poder construir en función de lo ya construido. Es importante que esas
mediciones fiables provengan del instituto oficial de estadísticas, puesto que
es el que está dotado de las mejores herramientas para hacerlo, y porque en
general uno no debería suponer que sus intenciones sean otras que las de producir
y divulgar estadísticas fiables. A priori, no puede decirse lo mismo de las
consultoras privadas.
Al
ciudadano de a pie, debería indignarle menos que se midan mal los índices de
precios que el hecho que la inflación complique sus finanzas personales. Porque
es eso lo que en realidad les molesta, y con razón, pero se suman a la pelea
mediática. A la inflación puede calcularla hasta un mono, lo difícil es
construir una canasta lo suficientemente representativa, otorgarle ponderadores
acertados a los bienes y servicios que la componen, y recolectar la muestra
estadística en forma correcta, constante y desprovista de demás vicios de
medición. En otras palabras, lo complejo es elaborar el índice de precios. A
muchos que nunca en su vida van a mirar un índice de precios parece molestarles
más que se calcule mal al hecho subyacente que es que la inflación sea alta y
su salario no llegue a ajustarse a la evolución de los precios de los bienes y
servicio que consume. Es importante decir con toda claridad que una inflación
alta atenta contra un proceso de redistribución equitativa del ingreso. La
inflación golpea siempre más duro al que menos tiene. Primero porque son los
bienes que consume aquellos cuyos precios más crecen, segundo porque tiene
acceso a menos instrumentos alternativos para proteger lo poco que le sobre de
los efectos corrosivos del alza de los precios y tercero porque en general son
los que menos poder de lobby tienen para lograr una recomposición de sus
ingresos.
Para
el empresario, para el inversor, una medición confiable de la evolución de los
precios de la economía es fundamental, ya que los precios relativos son señales
para asignar recursos. El problema de la inflación es que distorsiona dichas
señales. Señales erradas inducen inversiones erradas que suelen terminar en
quebrantos que impactan sobre el empleo de la gente y su calidad de vida. Además
vía el canal del ahorro, atenta contra el crecimiento de largo plazo.
La
inflación es un problema que no hay que desatender. Personalmente creo que hay
gente idónea en el gobierno y que están buscando articular los mecanismos
necesarios para controlarla sin perjudicar el proceso de crecimiento y la
inclusión social. Me parece positivo que se busquen soluciones creativas. La
vía de los ajustes permanentes de la ortodoxia económica ya la hemos
experimentado y los resultados han sido funestos. No me extiendo más, ya los
aburrí suficiente. En todo caso la seguimos con los que les interese
profundizar el debate en alguno de los puntos tratados. Saludos!
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