domingo, 11 de julio de 2010

Estadística 101

Publiqué esta nota el 11 de Julio de 2010, después de asistir a una de las últimas sesiones de comisión en el Senado de la Nación. La nota fue originalmente publicada en: http://www.facebook.com/note.php?note_id=109417779109898

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Recientemente hemos escuchado a un supuesto investigador de la UCA ( la ubicación de la palabra “supuesto” es deliberada. Sabemos que trabaja en la UCA, pero él supone que es un investigador) repetir hasta el hartazgo que cuando nosotros decimos que los estudios científicos serios llevados a cabo sobre niños y adolescentes criados por parejas del mismo sexo concluyen que no hay diferencias significativas, estamos errando porque lo que no es significativo para unos puede ser muy significativo para otros. Esta apreciación del insignificante sujeto del que hablo, revela su grado de incapacidad como investigador.

Cuando uno realiza un estudio empírico, se trabaja con muestras. La aleatoriedad es básica para poder realizar inferencia estadística. En este caso, la aleatoriedad implica que una vez que decido analizar hijos de parejas del mismo sexo, no elija a priori arbitrariamente los que creo que “salieron” mejores o peores.

En estadística se trabaja con hipótesis. Hay dos hipótesis: la hipótesis base o hipótesis nula (H0) y la hipótesis alternativa (H1). Por ejemplo, si quisiéramos estudiar los potenciales efectos de una fábrica en la pureza del agua de un río podríamos decir que H0 es “la planta no contamina” y H1 es “la planta contamina”. También podríamos plantear al revés H0: la planta contamina; H1: la planta no contamina. Esto simplemente se organiza según lo que uno quiere demostrar (científicamente). Luego de esto, se modela la ecuación a estimar empíricamente y se realizan pruebas estadísticas para concluir sobre las hipótesis planteadas.

Supongamos que analizamos el caso de los hijos criados por parejas del mismo sexo vs. los que son criados por parejas conformadas por individuos de sexos opuestos. Así, y en una visión sumamente simplificada podríamos pensar en una expresión como la que sigue:

Variable que refleja el grado de equilibrio psicofísico del niño u adolescente = 

= Constante + a * Variables supuestamente sujetas a cambiar por ser criados por homosexuales * Variable Dummy + b * Variables que no cambian por el tipo de parejas que los crió + error muestral.

Donde:

- El asterisco (*) implica una multiplicación.

- La “Constante” es el valor promedio de la regresión, que se presenta independientemente de la influencia de las variables.

- “a” es el vector de parámetros que indica el impacto de las “Variables supuestamente sujetas a cambiar por ser criados por homosexuales” sobre “el grado de equilibrio psicofísico del niño u adolescente”. Es decir, para el caso univariado, si “a” fuera igual a “2”, esto significa que ante un aumento de un punto de “Variables supuestamente sujetas a cambiar por ser criados por uno u otro tipo de pareja”, la “Variable que refleja el grado de equilibrio psicofísico del niño u adolescente” aumenta el doble. A este valor se le aplicarán los tests correspondientes para ver si tiene valor estadístico.

- La “Variable Dummy” multiplicativa asume valores 0 ó 1. Como se estructuró la ecuación interior, esta variable debe asumir el valor 0 cuando el niño bajo análisis fue criado por heterosexuales. Sirve para estudiar el efecto aislado de ser criados por homosexuales. Separa las observaciones o casos que corresponden a los criados por heterosexuales de los criados por homosexuales.

- “b” es el vector de parámetros que indica el impacto de “Variables que no cambian por el tipo de parejas que los crió” sobre “el grado de equilibrio psicofísico del niño u adolescente”. Se interpreta igual que “a”.

- El error muestral está presente en todo estudio estadístico, y el cumplimiento de ciertas propiedades por parte del mismo, asegura confiabilidad de las inferencias estadísticas.


Esta es una forma de modelizar el asunto. Otra hubiera sido analizar los dos grupos por separado (criados por homosexuales vs. criados por heterosexuales) y hacer un test de comparación de medias.

Volviendo a la forma planteada, entre todo lo que se podría querer analizar, aquí nos ocupan dos cuestiones, que se plantean dos hipótesis: H0: a es distinto de 0 (la sexualidad de los padres sí influye); H1: a es igual a 0 (la sexualidad no influye).

En todo estudio estadístico hay dos tipos de errores. El Error de tipo I, consiste en rechazar la hipótesis nula cuando es cierta (esto se denota con la letra griega “alfa”) y el Error de tipo II consiste en no rechazar la hipótesis nula cuando es falsa (letra griega “beta”). La potencia del test se define como la capacidad de no rechazar la hipótesis nula cuando la misma es cierta ( 1 – “beta”). Para aumentar la potencia del test, hay que aumentar el tamaño muestral lo cual no siempre es posible y muchas veces implica altos costos.

En definitiva, en el modelo propuesto lo que se estudia es si:

- El Modelo Global es estadísticamente significativo (Para ello se usa un estadístico de prueba F-Snedecor).

- Si los coeficientes o parámetros contenidos en el vector “a” son  estadísticamente significativos (Para ello se utilizan tests t-Student). En el caso univariado (para facilitar el análisis del lector no habituado con la estadística, "a" es un sólo coeficiente, vector de dimensión 1).

Los estudios serios realizados, independientemente que hayan modelado o no el asunto de otra manera, lo que buscan en esencia es determinar si ese coeficiente “a” es significativo en términos estadísticos. Es decir, si el ser criado por homosexuales tiene o no algún impacto estadístico en la salud psicofísica del niño y/o adolescente.

Cuando se dice que esos estadísticos resultaron en que la conformación sexual de las parejas de padres no tiene incidencia en la salud psicofísica del niño, esto significa que incluso si en números aparentemente la homosexualidad de los mismos mejorara la salud de sus hijos, esos números no tienen validez estadística. Para que quede más claro, si hubiésemos tenido:

Salud mental = const. + 2 * variable por ser criados por homosexuales + 1,5 * vairable no condicionada por sexualidad de los padres

Pero si resulta que ese número “2” no es estadísticamente significativo se dice que la Hipótesis nula que establece que la sexualidad de los padres tiene influencia en la salud de los hijos se rechaza. Como vemos, en este ejemplo el valor que asumía el parámetro “a” podría haberse usado como un argumento a nuestro favor si no supiéramos estadística o fuéramos inescrupulosos, ya que el impacto es positivo sobre la salud psicofísica del niño. Pero el rechazo de la hipótesis nula mediante metodología estadística es tan severo cuando nos beneficia como cuando nos perjudica. Asimismo, un investigador serio debería dejar de lado sus emociones y animosidades personales sobre el tema en estudio para poder ejercer su función con ética profesional y académica.

Lo que a veces suele decirse es “el estadístico no es significativo pero el signo es el esperado”, cuando se dice “el signo es el esperado” se refiere a que de acuerdo a teorías existentes, el impacto debería ser positivo o negativo; pero... al final de cuentas, los números mandan!

Al chicuelo este que investiga en la UCA, si alguno se acuerda del nombre, por favor que lo publique, si lo conocen díganle que estudie en serio antes de abrir la boca. Es mejor pasar por boludo antes que abrir la boca y demostrarlo.

viernes, 2 de julio de 2010

Carta a los Senadores, en virtud del tratamiento de la Ley de Matrimonio Igualitario

Buenos Aires, 2 de Julio de 2010

Honorables Senadores de la Nación Argentina:

Me dirijo a Uds., para acercarles mi opinión en torno al matrimonio igualitario y lo que su debate ha suscitado recientemente.

Cuando uno busca debatir un tema con otra persona, tiene que buscar un terreno neutral, sino es muy complicado que la posición no neutral no vea invalidados sus argumentos de antemano. En otras palabras, empezar a tratar de debatir una ley que regula un aspecto civil de la vida con alguna palabra que posee una clara connotación religiosa, ubica a los interlocutores en un plano en el que a ninguno de ambos les resulta productivo procurar dirimir sus diferencias, porque nunca llegarían a ningún resultado.

En la antigüedad, los humanos vivían en forma nómade, no sociabilizaban demasiado, no existía el concepto de familia nuclear. Cuando los humanos descubren la siembra, y los recursos se multiplican más rápido que lo que podían ser consumidos, se asientan alrededor de los recursos y comienzan a reproducirse y crear vínculos con los demás (entre ellos: sus hijos y las parejas con las que se habían reproducido). En dicha época, habían muchas cosas que los hombres no entendían, por lo que era habitual recurrir al misticismo, asignarle a fenómenos naturales, que hoy explicamos con acabado rigor científico, la propiedad de ser deidades. La misma naturaleza del hombre hizo que se generaran conflictos de intereses. Ante la ausencia de una forma de organización que tuviera poder de coerción y coacción, los hombres utilizaron las construcciones místico-religiosas para mantener controlados a los habitantes de estos nuevos fenómenos culturales que eran las poblaciones.

Así, tras pasar por siglos de religiones politeístas, el evolución intelectual del hombre lleva al monoteísmo por dos simples razones: 1) Ya no podía seguir convirtiendo en deidades a todas las cosas que no entendía –porque el hecho de haber ido entendiendo algunas, eliminó a esas de inmediato y simultáneamente puso en duda la calidad de deidad de las demás. 2) El hombre pudo interpretar que esta multiplicidad de dioses permitía que, en el extremo, cada cual pudiera creer en “n” dioses distintos entre sí, lo cual equivalía en definitiva a no creer en ninguno. Esto se debe a que si a priori, los “n” dioses de cada uno son igualmente válidos y únicos que los demás, los dioses de los unos cancelan a los de los otros, invalidando a todos.

Se llega al monoteísmo, y se organiza un cuerpo de leyes que derivan en el Antiguo Testamento. Muchas de esas leyes poco tienen que ver con cuestiones místicas o divinas, muchas tienen una índole práctica íntimamente relacionada con la realidad de la época en que fueron escritas. Así, es la etapa del nacimiento de las religiones como instituciones y como regentes del poder y del orden de los pueblos. La falta de instituciones limitaba su poder de coerción y coacción, por lo que debían aprovechar la ignorancia de los súbditos e inculcarles culpa y miedo para que cumplieran una supuesta voluntad divina expresada por quienes teóricamente habían sido elegidos entre las masas para expresar la voluntad del “Dios” de turno.

A medida que estos pueblos evolucionan, conquistan a otros, son conquistados, los recursos ya no sobran como antes, la gente migra, las costumbres y creencias se mezclan. Tras etapas de despotismo puro y luego, despotismo ilustrado, empiezan a conformarse los Estados modernos.

El Estado moderno es también una construcción, una convención de los habitantes de un territorio para regular sus vínculos. Se dota a un ente abstracto con formas corpóreas a través de instituciones, poderes y funcionarios, para que estos controlen y exijan el estricto cumplimiento de las normas por los ciudadanos acordadas.

Es claro que al comienzo, la división entre Estado y Religión era débil, en algunos casos incluso prácticamente inexistente, pero a medida que este nuevo Estado o Leviatán va tomando su propia forma, está en su génesis la necesidad de separarse de todas las religiones. Esto se debe a la misma idea que dadas las migraciones, debe existir una entidad que contemple toda la diversidad que habita el territorio en cuestión.

Siguiendo los pasos de la religión, el Estado decide que haya una pauta suprema a la que llama Constitución, Carta Magna, etc. Esta contiene los preceptos básicos incuestionables, inviolables e inmutables por las manos de los funcionarios de turno mediante actos comunes. En otras palabras, dichos preceptos pueden ser modificados sólo mediante la voluntad popular. Esto es sumamente lógico, la matriz de esta construcción, no puede estarse modificando permanentemente y con simplicidad, sino la misma –el Estado- no puede progresar. Los funcionarios de turno deben exigir observancia de la Constitución y no pueden ponerla en duda con ligereza ni mucho menos modificarla.

Es claro que luego de dictar estos preceptos básicos, hay muchísimos detalles, los cuales van siendo incorporados en otras instituciones como son: el Código Civil y el Código Penal. Lógicamente, estos no pueden ir contracorriente de la Constitución. Si los mismos poseen elementos contrarios a la Norma Madre, deben ser corregidos. Para ello, los funcionarios (Diputados y Senadores en el Poder Legislativo, Jueces en el Poder Judicial) tienen injerencia plena.

En la mutación del Estado entremezclado con la Religión hasta llegar al Estado Laico, surge una nueva concepción de la moral: la MORAL LAICA. Un individuo es moral-laico cuando respeta el acuerdo (sea tácito o explícito) que da origen al Leviatan y que acompaña su crecimiento.

Paralelamente al desarrollo de los Estados Laicos, al menos una religión también se fue desarrollando con forma pseudo-estatal: el culto Católico Apostólico Romano a través del Estado Vaticano. En el Vaticano, hay un gobernador, es verdad... pero la forma de gobierno es la de la Teocracia electiva (la eligen algunos nomás) y Monarquía Absoluta. En otras palabras, y me permito esta digresión a título personal: es prácticamente una dictadura. Volviendo a lo netamente oficial, es una Monarquía extranjera, soberana en su territorio. Sin embargo, dada su característica particular y distintiva, tiene una presencia poco común en terceros países, si se la compara con la presencia que tienen otros países que sólo se limitan a tener embajada y consulados. Los representantes de esta Monarquía en la Argentina tienen escuelas, iglesias y universidades. Además, reciben sustento económico del Estado Laico Argentino. Recientemente han hecho uso (a mi juicio indebido) de dicho poder especial (que me suena a prerrogativa, lo cual no debería ser admisible según la Constitución Nacional), de los recursos dinerarios y de menores de edad para procurar instalar su propia agenda.

El párrafo anterior nos lleva necesariamente a una suerte de contradicción con el que lo precedía. ¿Cómo se compatibiliza la Moral laica del Estado Laico –disculpen la redundancia, pero considero que es necesaria- con la moral religiosa de UNA religión en particular? Pues bien, la Constitución Nacional es sabia: garantiza la libertad de culto. Es función del legislador, entendido como manifestación corpórea del Estado Laico, garantizar que todos los habitantes puedan practicar su culto con libertad. Algunos libertinos buscan interpretar esto como un pase libre para irrespetar la Moral Laica que se va construyendo, y es ahí donde el Leviatán DEBE poner el límite.

¿Por qué permitiríamos que quienes representan a un Estado extranjero dicten la agenda civil de un país soberano? ¿Por qué permitiría el Leviatán que un (unos) grupo(s) de la población decida(n) sobre los derechos y garantías constitucionales de otro(s) grupo(s) sin importar las proporciones de cada lado? En países como Estados Unidos, han encontrado como ÚNICA razón el caso de lo que llaman “clases sospechosas”; es decir, aquellos grupos que podrían causar un daño a la Nación, por ejemplo: dar personería jurídica a una organización terrorista. Pero dicho “daño o peligro”, nuevamente debe evaluarse desde la óptica de la Moral Laica. Y es aquí donde los religiosos buscan crear confusión, en muchos casos, lamentablemente con gran éxito. Ya que he citado el caso de Estados Unidos, el matrimonio allí está federalizado, cada estado lo regula a su criterio. Recientemente, California había aprobado el matrimonio igualitario y un plebiscito, impulsado desde los sectores religiosos, lo revocó. Ahora el asunto está en instancia judicial y es altamente probable que llegue a la Corte Suprema estadounidenses, la cual seguramente determine que el plebiscito fue inconstitucional, tal como lo hizo con la prohibición de los matrimonios interraciales en el estado de Virginia en 1967.

La consecuencia necesaria de todo esto es que, quienes pensamos distinto, sólo podemos debatir las incidencias de la ley desde la Moral Laica. Y lo cierto es que nadie, en lo que me ha tocado escuchar y leer, ha podido ofrecer ni siquiera un argumento desprovisto de consideraciones religiosas y/o discriminadoras. La ciencia médica reclama la igualdad en todas sus ramas: medicina, psicología, psiquiatría. No hay estudios serios que prueben que las familias homoparentales sean perniciosas para el desarrollo adecuado del niño o niña. Los estudios a los que hacía alusión un popular matutino nacional provenían de un hombre (Recker) al que se lo encontró viajando con un prostituto hacia Europa, un estudio del que la Universidad que lo había contratado se desligó. Muchos estados del sur de EE.UU. constituyen lo que se conoce como el Bible Belt (Cinturón Bíblico), proponen el creacionismo por sobre la evolución y múltiples ideas descabelladas. Por ejemplo, redondear a todos fines el número Pi a 3. ¿Se imaginan un edificio construido con redondeo? ¿O un puente? Los estudios serios, en cambio, encuentran que no hay diferencia estadística significativa entre quienes han sido criados por los dos “distintos” tipos de familias que los religiosos buscan poner en pugna; incluso han encontrado que en algunos casos, los hijos de parejas de lesbianas se destacan en presentar menor grado de violencia. La Ley exige la igualdad, está contemplada en el Artículo 16 de la Constitución Nacional, está en los tratados internacionales a los que adherimos y tienen jerarquía constitucional. La Cultura pide la igualdad. Los ciudadanos demandamos igualdad.

No soy jurista ni científico, pido disculpas por no poner las referencias para mis afirmaciones, pero dado que no he inventado la pólvora ni mucho menos, estoy seguro que todos aquellos quienes contribuyeron en las múltiples audiencias habrán presentado toda la documentación que respalda la opinión que hoy les estoy acercando.

Les pido hoy, una semana y algo más antes de votar, que al hacerlo, al buscar los motivos que justifiquen su voto, no se olviden que la Moral Laica es la única forma de contribuir al crecimiento y progreso del Leviatán que en conjunto acordamos criar. La Moral Laica es la única que progresiva y sucesivamente nos ayuda a apartarnos del hombre de las cavernas, es la que nos lleva a un plano superior de intelectualidad y de convivencia. En otras palabras, recurriendo al primer párrafo de esta carta, les pido que Uds., como nuestros representantes y como la manifestación corpórea del Leviatán, se ubiquen en un plano donde sea productivo dirimir las diferencias. Estoy convencido que dicho plano es pura y exclusivamente el de la Moral Laica. Una vez ubicados en dicho plano, verán que no hay lugar para estar en contra ni para abstenerse. Lo que es JUSTO es JUSTO, así de tautológico pero así de válido.

Por último, la Moral Laica es la única forma de garantizar el pleno ejercicio de nuestra Soberanía Nacional.

Sin más, aprovecho la presente para saludarlos muy atte.,